La diosa huía de su hermana Na maka o kana (deidad de los mares), quien estaba furiosa con Pele por haber seducido a su marido. A cada lugar que llegaba la diosa para construir su hogar, Na maka o kana inundaba todo. Pero un día llegó a un lugar muy alto, adonde no podía llegar su hermana y ahí construyó el Kilauea, su hogar.

La primera erupción fue consecuencia de un ataque de celos. Pele, en forma de una joven y atractiva mujer, quedó perdidamente enamorada de Lohi’au, un apuesto hombre que vagaba por la isla. El romance solo duró unos días, dado que Pele debía volver a su forma original.
Devastada, le pidió a su hermana menor Hi’aka que le llevará a su amor; ella obedeció y encontró al joven sin vida. Sin embargo, se la devolvió para cumplir el deseo de la diosa de los volcanes.
Una vez que llegaron a los pies de Pele, ésta sospechó de una infidelidad, producto de sus celos e inseguridad. Colérica, destruyó con lava el bosque donde Hi’aka solía jugar con su amiga Hopoe, quien pereció entre ríos de fuego.
Para vengarse, Hi’aka se lanzó a los brazos de Lohi’au, provocando otra oleada de lava que, finalmente, acabó con la vida del hombre.
Una vez más, lo regresaron a la vida y Pele le dio la oportunidad de decidir con quién de las dos quedarse. Y él eligió a Hi’aka.

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