Los bailarines somos conocidos por ser disciplinados, por coreografiar cada pieza musical en nuestra cabeza, por tener más ropa de danza que casual, incluso por cambiar eventos y reuniones por ensayos. Pero un bailarín es mucho más que sólo alguien que pasa moviéndose horas frente al espejo. Te traemos 10 reglas de oro que normalmente siguen los bailarines. ¿Aplican para ti también?

1. Tener conciencia corporal y espacial. Es importante conocer nuestro cuerpo, sus virtudes y limitaciones, al igual que es vital reconocer el espacio en el que vamos a movernos.

2. Calentar antes de clase o de una presentación. Siempre, siempre, siempre es muy importante calentar el cuerpo adecuadamente para evitar todo tipo de lesiones, además que al entrar en calor, la sangre oxigena todo tu cuerpo, y resulta más fácil enfocarnos en la coreografía.

3. Entrenar (casi) diariamente. Los bailarines saben que deben entrenar al menos cinco días a la semana para mantener las condiciones necesarias para estar en la mejor forma. Es importante entrenar concienzudamente, y no sólo “ir a sudar” a las clases. Ya llegará el fin de semana en el que podamos relajarnos y descansar.

4. Ser puntual, disciplinado y responsable. Así como entrenamos casi diario, también somos puntuales y responsables. La disciplina es una característica que demuestra que el trabajo arduo te lleva a grandes resultados.

5. Comer bien y dormir bien. La organización es la clave de todo, y por lo mismo, es importante agendar mínimo 8 horas para dormir, ya que la danza desgasta mucho el cuerpo y éste debe recuperarse. Por lo mismo, es de vital importancia comer bien y balanceado. Te recomendamos asistas con un especialista en nutrición que te asesore de acuerdo a tus necesidades nutricionales y tus actividades dancísticas.

6. Ensayar mucho. Tanto como sea necesario. La técnica, la cadencia del cuerpo, la música, los desplazamientos y hasta la mirada: todo tiene que salir perfecto. Por eso repetimos y ensayamos mil veces, porque el público espera ver lo mejor que podemos ofrecerle.

7. Beber suficiente agua. Es importante mantenernos hidratados para no sentirnos sofocados o excesivamente exhaustos. Además que, al bailar, perdemos mucha agua y debemos recuperarla para no deshidratarnos, y en un caso más extremo, desmayarnos.

8. Sonreír siempre. Nadie debe saber que duele o que ya estamos cansados. Toda la coreografía debe fluir y parecer que es lo más sencillo del mundo.

9. Hacer las cosas bien y lo mejor que se pueda. Los bailarines buscamos superarnos constantemente. Cada día es un reto por colocarnos mejor, por proyectar más, por alzar más la pierna o tener más resistencia al hacer shimmy. Hacer lo que nos piden, como nos lo piden, y dar siempre lo mejor, es la clave de todo.

10. Apasionarse. Sin pasión, el baile no es danza. La danza es un conjunto de movimientos que siguen una secuencia musical y que buscan expresar alguna emoción o idea a través del cuerpo. La danza es el lenguaje del cuerpo, cuyo motor es la pasión.


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